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Tipo de interés


¿Qué es el tipo de interés?

También conocido como tasa de interés, es la tasa que paga un prestatario por el uso del dinero que toma prestado de un prestamista.

Por ejemplo, una empresa (prestatario) pide capital prestado a un banco (prestamista) para comprar nuevos activos para sus negocios, a cambio de prestar el dinero, el prestamista recibe intereses a una tasa predeterminada. El tipo de interés, o tasa de interés, se expresa normalmente como un porcentaje del capital por un período determinado, generalmente un año. En otras palabras, se puede decir que el prestamista cobra por el uso temporal de un bien de su propiedad (el dinero).

Los tipos de interés son una herramienta vital de los Bancos Centrales en su política monetaria y se tienen en cuenta cuando se tratan variables como la inversión, la inflación y el desempleo.

Historia

El cobro de intereses puede remontarse a tiempos muy lejanos, las primeras referencias puede que sean las encontradas en textos de las religiones abrahámicas.

Durante la Edad Media la influencia católica consideraba el cobro de intereses algo inaceptable, incluso caía dentro del pecado de la usura. Esto se debía a que se cobra por el uso temporal de un bien y el tiempo era considerado propiedad de Dios.

Durante el Renacimiento se comienza a ver el dinero como cualquier otra mercancía y, por tanto, puede ser comprado, vendido o arrendado. En este sentido, el tipo de interés sería el pago por el arrendamiento del dinero.

Durante el desarrollo de las teorías económicas clásicas llegaron los primeros estudios académicos del tipo de interés. Los autores destacados de esta época en el estudio del tipo de interés fueron Mirabeau, Jeremy Bentham y Adam Smith, para quienes el dinero, como mercancía, estaba sujeto a las leyes de oferta y demanda. Así, el tipo de interés se podría considerar como el "precio del dinero". En esta línea del dinero como mercancía se desarrolla el concepto de capital financiero.

Ya a principios del siglo XX, Irving Fisher estudia los tipos de interés de forma matemática incorporando diversos factores que afectan a los tipos de interés, introduce la diferenciación entre tipo de interés nominal y tipo de interés real. Al introducir factores como la inflación, Fisher describe el tipo de interés en su dimensión cuantitativa y temporal señalando el tipo de interés como la función que mide la diferencia entre el precio del bien en el futuro y el precio del bien en el presente.

Los economistas más influyentes en el concepto del tipo de interés en la actualidad son John Keyes y Milton Friedam.

Tipo de interés real y tipo de interés nominal

El tipo o tasa de interés nominal es la cantidad, en términos de dinero, de los intereses a pagar.

Por ejemplo, supongamos que se realiza un depósito a plazo de 100€ en un banco por 1 año y se recibe 10€ de intereses para ese dinero y ese período. Al final del año el saldo es de 110€. En este caso, el tipo de interés nominal es del 10% anual. La tasa de interés real mide el poder adquisitivo de los ingresos por intereses, es decir, tiene en cuenta la inflación y se calcula mediante el ajuste del tipo de interés nominal según la tasa de inflación. Si la tasa de inflación en la economía ha sido del 10% en ese año, entonces los 110€ que hay en la cuenta al final del año tienen el mismo poder adquisitivo que los 100€ de hace un año. El tipo de interés real en este caso es cero.

Pasado a expresión matemática, lo que ha ocurrido es descrito por la ecuación de Fisher, que da el tipo de interés real obtenido transcurrido el período y una vez conocida la tasa de inflación:

    t = ((1 + i) / (1 + p)) - 1

donde p = la tasa de inflación durante el año. La siguiente aproximación lineal es muy usada:

    t  ≈ i - p

La rentabilidad real esperada de una inversión sería la siguiente:

    ir = in - pe

donde:

    in = Tipo de interés nominal
    ir = Tipo de interés real
    pe = Tasa de inflación esperada para el año

Los tipos de interés en la macroeconomía

Los tipos de interés afectan a otras muchas áreas de la economía. En especial relacionadas con la producción y el desempleo, el dinero y la inflación.

La producción y el desempleo

Los tipos de interés representan el principal factor determinante de la inversión a escala macroeconómica. El pensamiento económico actual apunta a que si las tasas de interés se incrementan en todos los ámbitos la inversión disminuye provocando una caída en el ingreso nacional. No obstante, hay discrepancias entre unos economistas y otros, por ejemplo, la Escuela Austriaca de Economía considera que tipos de interés altos estimulan un mayor grado de actividad e inversión con el fin de conseguir el beneficio necesario para pagar a los depositantes, esto es, aumentaría la inversión, la producción, y con ello el empleo, para obtener más beneficios para pagar, a la vez que disminuirían los créditos no productivos económicamente como los créditos al consumo o los préstamos hipotecarios.

Desde instituciones gubernamentales, por lo general el Banco Central del país, se presta dinero a las instituciones financieras a un determinado tipo de interés. Este tipo de interés del Banco Central influye directamente en los tipos de interés comerciales, pues las instituciones financieras piden dinero prestado al Banco Central, dinero que luego prestan a sus clientes a un tipo de interés superior al que ellos obtuvieron el préstamo del Banco Central. Por tanto, la modificación de los tipos de interés del Banco Central afecta a los tipos de interés comerciales, entre los que se encuentran los tipos de interés de préstamos pedidos con fines de inversión, producción y desarrollo económico. Es por esto que los cambios en el tipo de interés de los Bancos Centrales pueden provocar cambios rápidos en el nivel de inversión y producción total.

Dinero e inflación

Préstamos, bonos y acciones comparten algunas de las características del dinero y se incluyen en la oferta monetaria en un sentido amplio (broad money). Mediante el establecimiento del tipo de interés, el Banco Central puede afectar al mercado alterando el total de préstamos, bonos y acciones emitidas y, con ello, la oferta monetaria. De forma general, un mayor tipo de interés real reduce los recursos monetarios mientras que menores tipos de interés aumentarán la oferta monetaria. El aumento de la oferta monetaria, según la teoría cuantitativa del dinero, lleva a un aumento de la inflación.

Tipo de interés de Bancos Centrales

La herramienta más obvia, visible y poderosa de los Bancos Centrales en su política monetaria es la influencia en los tipos de interés comerciales, tal y como se mencionó anteriormente. El mecanismo a través del que llevan a cabo esta acción puede ser diferente de un país a otro pero todos se basan en la capacidad del banco central para aumentar o disminuir los recursos monetarios disponibles según las necesidades.

El mecanismo para mover el mercado hacia una "tasa objetivo" (si se persigue este objetivo, como es el caso de la mayoría de Bancos Centrales) es, por lo general, prestar dinero o comprar dinero en cantidades teóricamente ilimitadas hasta que el tipo de mercado de destino esté lo suficientemente cerca del objetivo. Los bancos centrales pueden hacerlo mediante el préstamo de dinero o tomando depósitos de un número limitado de bancos calificados, o mediante la compra y venta de bonos. Por ejemplo, el Banco de Canadá establece un objetivo de tipos de interés del ±0,25% en el mercado a un día (mercado overnight). Los bancos calificados pueden prestarse dinero entre sí a un tipo de interés dentro de esta banda pero nunca por encima o por debajo ya que el banco central siempre presta a ellos en la parte superior de la banda y capta depósitos en la parte inferior de la banda; en principio, la capacidad de pedir prestado o prestar en los extremos de esta banda son ilimitadas. Otros bancos centrales utilizan mecanismos similares.

También hay que tener en cuenta que los objetivos sobre tipos de interés son, por lo general, a corto plazo. La tasa real que los prestatarios y los prestamistas reciben en el mercado dependerá principalmente de la percepción del riesgo de crédito y otros factores. Por ejemplo, un banco central puede establecer una tasa objetivo para préstamos a un día del 4,5%, pero establecer las tasas de bonos a cinco años (riesgo similar) a un tipo diferente, por ejemplo del 5%, el 4,75%, o, en casos de curvas de rendimiento invertida, incluso por debajo de la tasa a corto plazo. Muchos bancos centrales tienen un tipo de interés principal que es referido como el "tipo del banco central". En la práctica, los bancos centrales cuentan con otras herramientas y pueden usar otros tipos de interés aunque sólo uno, el llamado "tipo del banco central", es rigurosamente controlado según sus objetivos.

Un banco central típico tiene varios tipos de interés o instrumentos de política monetaria que puede utilizar para influir en los mercados.

  • Tipo marginal de crédito - un tipo de interés fijo para las instituciones que piden préstamos al banco central. (en algunos países se conoce como tasa descuento).
  • Tipo principal de financiación - la tasa de interés visible para el público, la que el banco central anuncia. También se conoce como tipo mínimo de puja y sirve como el mínimo de licitación para la refinanciación de préstamos. (En Estados Unidos se conoce como Federal Funds Rates).
  • Tipo de interés pasivo - interés recibido por los depósitos en el banco central.

Estas tarifas afectan directamente a los tipos de interés en el mercado monetario y el mercado de préstamos a corto plazo.

Tipos de interés negativos

Los tipos de interés suelen ser positivos, de hecho, ningún prestamista dará un préstamo con un tipo de interés negativo, ya que conllevaría, casi al 100%, un pérdida. Incluso un préstamo al 0% generaría, probablemente, una pérdida real para el prestamista debido a la pérdida de poder adquisitivo del dinero con el paso del tiempo a causa de la inflación.

Sin embargo las tasas de interés negativas han sido propuestas por algunos autores a lo largo de la historia para perseguir diversos objetivos (por ejemplo Silvio Gesell en el siglo XIX). En el 2009 se materializó un tipo de interés del -0,25% del Sveriges Riksbank (Banco Central de Suecia). Esta fue la primera vez en la historia que un banco central establecía un tipo de interés negativo.

En Enero de 2013 Alemania pudo financiar su deuda pública a tipo de interés negativo. El inversor en bonos alemanes veía su inversión parcialmente asegurada por el gobierno alemán en un clima económico inestable en Europa con riesgo incluso de la desaparición del euro.  Los bonos de deuda de Alemania eran los más seguros por esas fechas y se podría decir que el inversor "pagaba" a cambio de esa seguridad.

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