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Hiperinflación


¿Qué es la hiperinflación?

La hiperinflación es aquella situación en la que hay una inflación muy alta y fuera de control. Esto es, los precios de los bienes y servicios suben de forma muy rápida y generalizada.

Los valores reales de los elementos económicos en general en términos de moneda extranjera se mantienen relativamente estables, en condiciones de hiperinflación el nivel general de precios en una economía específica aumenta rápidamente y al mismo tiempo la divisa nacional pierde su valor real muy rápido a un ritmo acelerado.

El International Accounting Standards Board (IASB) da la siguiente definición de hiperinflación: "una tasa de inflación acumulada en tres años próxima al 100% (26% por año compuesto)".

La hiperinflación se hace visible cuando se produce un aumento incontrolado de la oferta monetaria que suele ir acompañado de una falta de voluntad generalizada por parte de la población local para retener el dinero hiperinflacionado más del tiempo necesario para cambiarlo por activos no monetarios o en una divisa extranjera relativamente estable para evitar una mayor pérdida de valor real. A lo largo de la historia la hiperinflación se ha asociado a conflictos bélicos (o sus consecuencias), crisis de divisas y convulsiones políticas y sociales.

Características

En 1956, Phillip Cagan escribió el libro "The monetary Dynamics of Hyperinflation" (La evolución monetaria de la hiperinflación), obra considerada por muchos como el primer estudio serio sobre la hiperinflación y sus efectos. En este libro se define hiperinflación como una tasa de inflación mensual de al menos un 50%. Según la norma 1 de los estándares internacionales de contabilidad (NIC 1) se requiere de una divisa de presentación de las cuentas de un país, la NIC 21 establece como incluir los intercambios entre divisas extranjeras y la divisa de presentación y la NIC 29 establece un régimen especial de contabilidad para su uso en entornos de hiperinflación y enumera cuatro factores que pueden desencadenar la aplicación de estas reglas:

  • La población en general prefiere conservar su riqueza en activos no monetarios o en una divisa extranjera relativamente estable. Las cantidades de moneda local obtenidas son invertidas inmediatamente para mantener el poder adquisitivo.
  • La población general considera las cantidades monetarias no en términos de divisa local, sino en términos de una divisa extranjera relativamente estable. Los precios pueden establecerse en esta otra divisa extranjera.
  • Las ventas y compras a crédito tienen lugar a precios que se aumentarán en una cantidad que compense la pérdida de poder adquisitivo esperada durante el aplazamiento, incluso si el periodo es corto.
  • Las tasas de interés, salarios y precios se ligan a un índice de precios y la tasa acumulada de inflación en tres años es próxima o mayor al 100%.

El IASB ha propuesto la categorización de una economía sometida a hiperinflación severa como aquella en la que la divisa tiene las dos características siguientes: (a) no está disponible un índice de precios para todas las entidades con las transacciones y saldos en la divisa. (B) la intercambiabilidad entre la divisa y una divisa extranjera relativamente estable no existe.

Causas de hiperinflación

Por definición, la hiperinflación es un rápido aumento del PIB nominal (la oferta monetaria multiplicada por la velocidad del gasto dinero) sin el correspondiente aumento de la producción real (vea ecuación de intercambio). Esto es a menudo causado por decisiones por parte del Banco Central de aumentar la oferta monetaria mucho más de lo que los mercados habían previsto, situación que a menudo se asocia a impresión de dinero para financiar el gasto público. Esto se traduce en una caída en la demanda de dinero en relación a su oferta, que en un caso extremo puede convertirse en una pérdida total de confianza en el dinero similar a la situación conocida como pánico bancario (retirada masiva de fondos de un banco ante preocupaciones de insolvencia). Esta pérdida de confianza provoca un rápido aumento en la velocidad del gasto que a su vez provoca un incremento acelerado de los precios. La hiperinflación continuará siempre y cuando la entidad responsable del aumento del crédito bancario y/o impresión de moneda continúe promoviendo la creación excesiva de dinero. En casos severos, las leyes sobre dinero de curso legal y controles de precios para evitar que se devalúe el valor de la moneda en relación a otras divisas o materias primas puede fallar al forzar la aceptación de una oferta monetaria en rápido crecimiento que carece de valor intrínseco, caso en el que la hiperinflación, por lo general, continúa hasta que la divisa es abandonada por completo.

La hiperinflación se asocia generalmente con el papel moneda que puede ser utilizado para aumentar la oferta monetaria:. Añadir más ceros a las placas de impresión del papel moneda es una práctica que se ha visto en varias ocasiones a lo largo de la historia en economías con una hiperinflación grave

La hiperinflación efectivamente elimina el poder adquisitivo de los ahorros privados y públicos, distorsiona la economía en favor del consumo extremo y el acaparamiento de bienes raíces, causa la salida monetaria del país, ya sea en especie o en divisas, y hace que los inversores se alejan de la zona afectada. La hiperinflación se combate con remedios drásticos como la imposición de medidas de choque en recortes del gasto público o la alteración de la divisa nacional. Una de las medidas que se pueden tomar es la dolarización, que es el uso de una moneda extranjera (no necesariamente el dólar estadounidense) como unidad monetaria nacional. Un ejemplo fue la dolarización en Ecuador que se inició en septiembre de 2000 en respuesta a una pérdida del 75% del valor del sucre ecuatoriano en unos pocos meses.

Las consecuencias de la hiperinflación son muy complejas. La hiperinflación ha sido siempre una experiencia muy traumática para la zona que la sufre, lo que lleva a las autoridades a dictar políticas para prevenir su recurrencia. A menudo esto se traduce en políticas monetarias del banco central muy agresivas y estrictas en cuanto a mantener la estabilidad en los precios, como fue el caso del Bundesbank alemán tras la guerra alemana. Muchos gobiernos, ante peligro o comienzos de hiperinflacion, promueven controles extremadamete rígidos sobre los salarios y precios, pero esto no ha impedido históricamente que se detenga el incremento de oferta monetaria por sus Bancos Centrales y siempre conduce a una escasez generalizada de bienes de consumo.

Un gobierno puede recurrir a la devaluación de su gastos para evitar un aumento de impuestos, es decir, facilitar en exceso la oferta monetaria para financiar sus gastos. La inflación es en realidad un impuesto al consumo regresivo pero mucho menos evidente que los impuestos recaudados y por lo tanto más difícil de entender por los ciudadanos de a pie. La inflación puede oscurecer la evaluación cuantitativa del coste real de la vida ya que los datos publicados sobre los índices de precios, como el Índice de Precios de Consumo, utilizados para cuantificar el coste de la vida toman los precios de un período pasado, estos índices pueden aumentar tras meses o años después de que la subida de precios, y por ende el coste de la vida, se haya hecho efectiva. La inflación monetaria puede convertirse en una hiperinflación si las autoridades monetarias no paran de financiar el aumento de los gastos del gobierno con impuestos, deuda pública, reducción de costos o por otros medios, ya sea porque

  • durante el tiempo que transcurre entre las operaciones imponibles y la recaudación de impuestos, el valor real de los impuestos recaudados ha caído significativamente respecto al valor original de los impuestos, o
  • la deuda pública no encuentra compradores, excepto en deudas muy profundas, o
  • una combinación de los anteriores. 

Las teorías de hiperinflación buscan en general una relación entre el señoreaje (fuente de ingresos que puede constituir la impresión de papal moneda) y el impuesto inflación (concepto de inflación como impuesto a los ciudadanos). Tanto el modelo de Cagan como el modelo neo-clásico de hiperinflación ven un punto de inflexión que se produce cuando el aumento de la oferta monetaria o la devaluación de la base monetaria hace que sea imposible para un gobierno mejorar su situación financiera. Así, cuando el dinero fiduciario (dinero basado en deuda) se imprime, aumenta el coste de las obligaciones no denominadas en dinero del gobierno por un valor superior al valor del dinero creado.

De esto, cabe preguntarse por qué un gobierno racional se involucra en acciones que causan o continúan con la hiperinflación. Una de las razones para tales acciones es que muchas veces la alternativa a la hiperinflación es una depresión o una derrota militar. La raíz del problema es una cuestión de más controversia. Tanto la economía clásica como el monetarismo achacan la responsabilidad de la hiperinflación a una autoridad monetaria irresponsable que aumenta de forma incontrolada la oferta monetaria para pagar los gastos del gobierno. Estos modelos se centran en el señoreaje sin restricciones de la autoridad monetaria y las ganancias del impuesto inflacionario. En el neoliberalismo la hiperinflación se considera el resultado de una crisis de confianza: sale moneda masivamente y esto provoca un temor generalizado entre los ciudadanos de que no serán capaces de convertir la moneda local a alguna forma de valor más estable.

En la teoría económica neoclásica, la hiperinflación se basa en un deterioro de la base monetaria, esto es la confianza que existe en que la moneda utilizada sea capaz de mantener el valor de las reservas y depósitos. En este modelo, la percepción del riesgo de posición en moneda extranjera aumenta dramáticamente y los vendedores piden primas cada vez más altas para aceptar la moneda. Esto a su vez conduce a un mayor temor de que la moneda se derrumbe, provocando un aumento aún más alto de las primas. Un ejemplo de esta situación se da durante periodos de guerra o conflictos internos intensos de otro tipo: los gobiernos deben hacer todo lo necesario para seguir luchando ya que la alternativa es la derrota. En esta situación los gastos no se pueden reducir de manera significativa y drástica pues el gasto principal es el armamento. Además, una guerra civil puede hacer que sea difícil aumentar los impuestos o cobrar los impuestos existentes. En tiempos de paz el déficit gubernamental se financia con la venta de bonos, pero en medio de un conflicto bélico suele ser difícil y caro obtener los préstamos necesarios, sobre todo si la guerra va mal para el gobierno en cuestión. Las autoridades bancarias, ya sean centrales o no, monetizan el déficit mediante la impresión de dinero para pagar los esfuerzos del gobierno para sobrevivir. La hiperinflación de los nacionalistas chinos desde 1939 hasta 1945 es un ejemplo clásico de una impresión de dinero para pagar los costos de la guerra civil.

La hiperinflación es considerada como un fenómeno complejo y no hay una explicación que pueda ser aplicable a todos los casos.

Modelos de Hiperinflación

Al ser la hiperinflación visible como un efecto monetario, los modelos de hiperinflación se centran en la demanda de dinero. Los economistas ven, tanto un rápido aumento en el suministro de dinero como un aumento en la velocidad de intercambio del dinero, como causas de hiperinflación. Cualquiera de estas dos, o ambas, son las causas últimas de inflación e hiperinflación. Un aumento dramático en la velocidad de intercambio del dinero como la causa de hiperinflación es central al modelo de hiperinflación de "crisis de confianza", donde la prima de riesgo que los vendedores demandan por el papel moneda sobre el valor nominal aumenta rápidamente. La segunda teoría es que hay un aumento radical en la cantidad de dinero en circulación, que puede ser denominado el "modelo monetario" de hiperinflación. En los dos modelos, el segundo efecto se deriva del primero: poca confianza que fuerza un aumento en el suministro de dinero, o demasiado dinero que destruye la confianza.

En el modelo de crisis de confianza, un evento, o serie de eventos, tal como una derrota militar o un pánico sobre las existencias de la materia que respalda una moneda, elimina la creencia de que la autoridad emisora de dinero, tanto un banco como un estado, se mantendrá solvente. La gente prefiere gastar a conservar billetes que pueden perder todo su valor. Los vendedores, dándose cuenta de que existe un riesgo mayor sobre la moneda, demandan una prima cada vez mayor sobre el valor original. De acuerdo con este modelo, la forma de acabar con la hiperinflación es cambiar el respaldo de la moneda, frecuentemente emitiendo una completamente nueva. La guerra es una causa común frecuentemente citada de crisis de confianza, particularmente una derrota militar, como ocurrió en la Viena napoleónica; otra es la fuga de capital, a veces debido a un "contagio". De acuerdo con esta perspectiva, el aumento del dinero en circulación es el resultado de un gobierno que está tratando de comprar tiempo sin tratar la causa última de la propia pérdida de confianza.

En el modelo monetario, la hiperinflación es un ciclo de realimentación positiva de expansión monetaria rápida. Tiene la misma causa que otros tipos de inflación: las instituciones emisoras de dinero, centrales o no, producen moneda para pagar una espiral de gastos, con frecuencia debidos a una política fiscal descuidada o a gastos militares en aumento. Cuando los vendedores perciben que la entidad emisora se ha comprometido a una política de rápida expansión monetaria, suben los precios para cubrir la caída esperada del valor del dinero. La entidad emisora debe entonces acelerar su expansión para cubrir esos precios, lo que reduce el valor de la moneda de forma más rápida. De acuerdo con este modelo la entidad emisora no puede prevalecer y la única solución es parar abruptamente la expansión monetaria. Desafortunadamente, el fin de la expansión puede causar un severo trauma financiero a aquellos que usaban la moneda al ajustarse las expectativas de forma repentina. Esta política, combinada con reducciones de pensiones, salarios y gastos gubernamentales, formaban parte del consenso de Washington de los años 90.

Efecto Olivera-Tanzi

La inflación no solo afecta al valor real de la moneda sino también al valor real de la recaudación de impuestos. Esto deriva de que la obligación del pago del impuesto, y por ende el valor del mismo, se determina en una determinada fecha pero el pago efectivo se realiza después, normalmente hay un plazo de pago, hay impuestos referidos a un período pasado, etc. Esto se conoce como rezago de recaudación. En la mayoría de países no existe un mecanismo para conservar el valor real de la obligación tributaria durante el rezago. Por ello, el aumento de la inflación durante el periodo de rezago reduce el valor real de la recaudación tributaria. Este fenómeno se conoce como el efecto Olivera-Tanzi (en honor a Julio H. G. Olivera y Vito Tanzi quienes desarrollaron el concepto por primera vez). En situaciones de alta inflación, y por supuesto hiperinflación, el efecto Olivera-Tanzi puede convertirse en un círculo vicioso: Un aumento del déficit fiscal conlleva un aumento en la inflación, que reduce el valor de los impuestos recaudados y esto lleva a un aumento del déficit fiscal. Esto puede llevar a una desestabilización del sistema y causar tasas de inflación cada vez más altas, incluso llegar a situaciones de hiperinflación. El efecto Olivera-Tanzi, de hecho, contribuyó de forma significativa en muchos de los casos de alta inflación e hiperinflación que se dieron en numerosos países en desarrollo durante la década de 1980.

Hiperinflación y las divisas

Como se ha señalado, en los países con hiperinflación, el banco central imprime más dinero en las denominaciones más altas ya que las denominaciones más bajas pierden todo o casi todo su valor. Esto puede resultar en la producción de algunos billetes denominados en cantidades de miles, millones e incluso se han dado casos de billetes de miles de millones.La hiperinflación en hungría

  • A finales de 1923, la República de Weimar de Alemania emitió una tirada de dos billones de billetes con un valor nominal de cincuenta mil millones de marcos. El billete de mayor valor emitido por el Reichsbank para el gobierno de Weimar tenía un valor nominal de 100 billones de Marcos (100.000.000.000.000, 100 millones de millones). En el punto álgido de la inflación, un dólar estadounidense tenía un valor de 4 billones de marcos alemanes. Una de las empresas de impresión de estas notas presentó una factura por los trabajos ante el Reichsbank de 32.776.899.763.734.490.417,05 (3,28 × 1019, o 33 trillones) de marcos.
  • El billete de mayor denominación, nunca puesto oficialmente en circulación, fue impreso en 1946 por el Banco Nacional de Hungría por la cantidad de 100 trillones de Pengo (pengo es una antigua divisa húngara).
  • La hiperinflación en Hungría tiene el récord de la tasa de inflación mensual más extrema: 41.900.000.000.000.000% que se produjo en julio de 1946, los precios se duplicaban cada 15 horas aproximadamente. Los billetes tenían tan poco valor que estaban tirados por las calles y eran recogidos como basura por los barrenderos (mira la imagen a la derecha),

Una forma de evitar el uso de un gran número para denominar los billetes es declarando una nueva unidad monetaria. Por ejemplo, en lugar de utilizar la denominación de 10 millones de dólares, un gobierno puede establecer como unidad monetaria un nuevo dólar con valor de 10 millones de dólares anteriores. Un ejemplo de esto sería la revalorización de la lira en Turquía: el 1 de enero de 2005 la lira turca antigua (TRL) se convirtió en la nueva lira turca (TRY) a una tipo de cambio 1 nueva lira turca = 1.000.000 liras antiguas. Si bien esto no disminuye el valor real de una moneda, se llama reconversión o revaluación y también ocurre con el tiempo en los países con niveles de inflación estándar.